Aunque por primera vez se presentaban en la capital hidalguense, al término del partido entre Águilas Blancas del Instituto Politécnico Nacional y los Pumas de la universidad Nacional Autónoma de México en el 2013, en el público local se reflejaba la algarabía por la novedad del espectáculo y las caras largas por el resultado, el equipo guinda efectivamente había jugado en casa.
Esa conexión con el público y el apoyo de la administración encabezada por el gobernador José Francisco Olvera Ruiz, que tienen como su proyecto toral, la Ciudad del Conocimiento y la Cultura en vinculación con el IPN, se reflejan en el emparrillado, pues regresa al estadio Hidalgo el Clásico del Futbol Americano en el país, Águilas Blancas contra Pumas.
El choque entre politécnicos y universitarios, que incluso ha sido tema en la pantalla grande, causa una gran expectativa en el público local, que sin duda volverá a realizar una gran entrada el próximo domingo a mediodía, en el marco de la octava y última semana de temporada regular de la Liga Mayor de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA).
La escuadra politécnica tiene apenas un par de triunfos en la campaña y se ha despedido de la posibilidad de avanzar a los play offs, así que con todo que ganar para regalarle un triunfo a la afición que combina nuevos fanáticos con egresados y miembros de antaño de esa comunidad estudiantil, saldrán a entregarse en el empastado pachuqueño.
Por su parte los Pumas CU le pisan los talones a los líderes de la competencia, los Auténticos Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León que marchan con marca perfecta y por supuesto ambos conjuntos están apuntados para las finales que se desarrollarán entre 30 y 31 de octubre.
Las Águilas Blancas perdieron la semana anterior por 27 – 12 ante el conjunto de la Universidad Autónoma de Chihuahua, lo que le dio a los norteños una oportunidad de meterse a las finales y para concretarla deberán vencer este sábado a los Burros del IPN en la capital del país, así que será un fin de semana de emociones en el emparrillado para la comunidad politécnica y muy en especial para la que vive en territorio hidalguense.
