
El Legislador hidalguense, aseveró que la Constitución de 1917, a casi dos años de cumplir su Centenario, por primera vez incorporó en sus textos los derechos sociales y fundamentales del hombre, como resultado del liberalismo que permeó durante el siglo XIX.
Enfatizó que debido a ello, se le puede catalogar a ésta como una Constitución con un alto contenido social, toda vez que se caracterizó por incorporar las principales demandas de los grupos sociales que participaron en las luchas revolucionarias que se gestaron a inicios del siglo XX, y particularmente en 1910, bajo el tema de Tierra Trabajo y Libertad.
Penchyna Grub aseguró que esto se consagró, en importantes reformas de aquel entonces como en los artículos 3, 27 y 123 Constitucionales, imprimiendo en ellos demandas sociales como fue el derecho a la educación laica y gratuita, la propiedad de tierra y los derechos de los trabajadores.
Por su parte José Ramón Narváez, Investigador del Centro de Estudios Constitucionales de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, destacó que el proceso constitucionalizador de México sigue hasta el día de hoy, e indicó que en la actualidad como en 1916, existen cientos de movimientos sociales, por lo que preguntó si este no podría ser el momento coyuntural para repensar la Constitución.
En su oportunidad Rodolfo Vázquez, Investigador del ITAM, expresó que es indispensable constituir un Estado Constitucional, activo y democrático, que tenga respeto, protección, garantía y promoción de los derechos sociales, y esta representa una tarea urgente para minimizar los costos dramáticos de la desigualdad.
Para finalizar Rafael Estrada, Director del Instituto de Ciencias Penales, manifestó que este tipo de diálogos permiten reflexionar a casi cien años de la promulgación de la Constitución el hecho de que los derechos de las mexicanas y mexicanos necesitan de una tutela especialmente reforzada, “porque el ser humano necesita elementos constitutivos que garanticen sus derechos sociales”.
