El que gane mañana podría tener 13 partidos para prepararse y en una sola llave buscar subir al máximo circuito, mientras que el derrotado, aunque tenga el logro de haber asistido a la final, cargará también con el pesar de ser apenas subcampeón, título que se vuelve meramente anecdótico, sobre todo en el Ascenso MX.
En la antesala de la elite del balompié mexicano llegar a la Liguilla es sólo una esperanza, avanzar a las semifinales confirma un buen paso, estar en la final es una satisfacción, pero perderla se convierte sólo en un buen tópico para los comentarios del siguiente torneo, los que reconocen los aciertos y los que incluso se burlan de los errores, esa es la suerte del perdedor.
Ese papel por supuesto no lo quieren jugar ni los Coras de Tepic, ni los Rayos del Necaxa, que entienden la importancia de los siguientes 90 minutos, que se disputarán a partir de las 19:00 horas de este sábado en la cancha de la escuadra nayarita.
La afición de Coras podría ser más indulgente, su equipo apenas reapareció en la escena futbolística de este nivel y ya les regalaron el liderato general durante prácticamente todo el torneo, sin embargo también piensan en el triunfo, lo ven al alcance y poder emular lo que hiciera en su momento Xolos, que en su caso recién creado subió a Liga MX, en la que pronto se coronó.
En contraste, la paciencia es un elemento escaso entre los seguidores del Necaxa, que lo han visto subir y bajar, que recuerdan sus momentos de auge, de finales en el máximo circuito, de ser representante de Concacaf, pero quieren elementos frescos para poner en su memoria futbolística.
Coras y Rayos se juegan demasiado en dos tiempos de 45 minutos, la moneda está en el aire luego del empate sin goles en el partido de ida, más que el título del A – 14 para lucirlo en sus vitrinas, la lucha es por la posibilidad de disputar el arribo a la Liga MX.
