
En medio de una verdadera fiesta en el Alamodome en san Antonio, Texas, el público festejo como si fuera de calificación a una siguiente ronda mundialista el gol de Oribe Peralta y cada jugada que en el primer tiempo generó una Selección ambiciosa, creativa, que a pesar de encontrar resistencia en la escuadra asiática, dominó y se fue al descanso con ventaja de 2 – 0, con el primero en la cuenta del delantero de los Tigres, Alan Pulido.
Los primeros 45 minutos fueron de alarido en tierras estadounidenses, sin embargo los partidos amistosos son para probar jugadores, para observar desempeño, entrega y compromiso, así que el director técnico Miguel Herrera le dio movimiento a su banca.

Con múltiples movimientos en ambos equipos, Corea fue menos resistente y México menos ofensivo, así que el partido cayó en un bache, salvo por los intentos en jugada individual y las paredes que tejía el jugador toluqueño Brizuela.
La insistencia del “Conejito” fructificó al minuto 85 con una brillante conducción y un servicio con amplia ventaja para Pulido quien sólo tuvo que empujarla para el segundo en su cuenta. Aún mareados por la tercera anotación, a los coreanos les cayó la cuarta al 89 y entonces los delanteros mexicanos sea animaron para intentar un par de jugadas más que ya no resultaron y terminó el encuentro.
Cabe señalar que aún sin dar un partido destacado, el elemento de los Tuzos del Pachuca, Rodolfo Pizarro, se mantuvo los 90 minutos dentro del terreno de juego, al igual que Diego Reyes, Brizuela, Pulido y el arquero de los Rojos del Toluca, Talavera.
