El colombiano Hernán Torres, quien se manejaba como la principal apuesta de la directiva de los Tuzos del Pachuca para dirigir al primer equipo, ya había señalado sentirse a gusto en su actual equipo, Millonarios, e insistió en que “no todo es plata en la vida”.
Así que se confirmó el regreso de Enrique Meza a la banca de los Tuzos y este día fue presentado oficialmente para hacerse cargo de la escuadra hidalguense, con la consigna de mejorar resultados y poder regresar al equipo al papel protagónico que con él conoció entre 2006 y 2007.
Atlante y Pumas ya estrenan técnicos
Luego de que hicieran un inicio de semana sui géneris con la despedida de sus directores técnicos, las directivas de los Potros de Hierro del Atlante y de los Pumas de la Universidad Nacional, se apresuraron para anunciar a los sustitutos en el Torneo Apertura 2013.
En ambas instituciones saben que no tienen tiempo que perder para tratar de rescatar el barco y por eso ya pusieron a personas de experiencia en el timón, lo que por supuesto da un aliento de esperanza a sus seguidores que los ven en el fondo de la tabla.
En Atlante, que ocupa el nada honroso último lugar con sólo dos unidades, el voto de confianza fue para el uruguayo Rubén Isarel, quien sustituirá a su compatriota Wilson Graniolati. El estratega charrúa fue técnico de la Selección de El Salvador.
En el plantel de los Potros el atacante mexicano Francisco “Kikín” Fonseca reconoció que la mala marcha del equipo no es sólo responsabilidad de quien dirige, sino que los jugadores en la cancha no han estado a la altura y lamentó que hilo se rompa siempre por lo más delgado al cesar al técnico.
Mientras tanto en los Pumas, donde la salida de Antonio Torres Servín estaba más que anunciada y la derrota por goleada ante el América fue la puntilla, llegó David Patiño, quien partido a partido tendrá que confirmar su continuidad, según reveló el recién llegado vicepresidente deportivo, Mario Trejo.
La directiva universitaria continuará con la búsqueda de un estratega de mayor experiencia, sin embargo determinaron que mientras tanto alguien de casa, con la camiseta bien puesta, tuviera la oportunidad de dirigir al primer equipo en el camino de su recuperación.
