Una vez culminada la Olimpiada Nacional y en el río revuelto que implica la publicación de la Nueva Ley General de Cultura Física y Deporte, la consiguiente protesta de la Confederación Deportiva Mexicana (Codeme) y las dirigencias de federaciones, se abre la interrogante si empezarán los cambios de fondo en el deporte federado desde las asociaciones estatales.
En situaciones conflictivas como las que han persistido en asociaciones hidalguenses como las de ciclismo y de beisbol, el argumento de las autoridades deportivas para aplazar soluciones es precisamente el proceso de la Olimpiada Nacional.
Si bien es cierto que dicho proceso se inicia al término de cada edición para la siguiente, también que es justo en estas semanas cuando resulta menos intenso, luego entonces la única etapa del año más propicia para poner orden en especialidades que han navegado entre la incertidumbre por conflictos entre los de pantalón largo.
Este puente entre una olimpiada y otra tiene un tinte peculiar, quien fuera hombre fuerte del deporte en el país, Alonso Pérez González, ha convocado a dirigentes de federaciones para “defender lo propio”, por supuesto desde su óptica.
Aquí conviene separar lo que se refiere a salarios caídos de quienes como muchos otros en el país, acudían regularmente a una oficina para esperar indicaciones de sus respectivos jefes, elaborar y enviar documentos, atender llamadas o lo que les correspondiera, ellos, los de a pie, tendrán que tener una respuesta en razón de la justicia laboral.
La otra parte y por supuesto que defienden con ahínco los dirigentes deportivos, es precisamente la de sus privilegios, los autos a cargo del erario, sus viajes y en algunos casos sueldos que revesaban no sólo la cobertura de un servicio como el que daban, sino la realidad del país.
Esto último se supone es lo que ataca la desaparición de la Codeme, un organismo que además de privilegios acumulaba poder a través del trajinar de deportistas en todo el país, que les imponía reglas a conveniencia y aplicaba la premisa de “estás conmigo o contra mí”.
Esta postura sin duda abrió heridas, brechas entre personas que comparten el gusto por un mismo deporte pero que fueron separadas por algún interés o preferencia por ciertos personajes al interior de sus respectivas “organizaciones” ha llegado el tiempo de empezar a sanar entre quienes de verdad sienten la camiseta de alguna disciplina.
El escenario nacional sin duda es complicado y aunque Hidalgo no puede abstraerse, existen voluntades que pueden allanar el camino e incluso en algunos casos salir de la entidad las propuestas para ser parte de las dirigencias nacionales que habrán de renovarse.
En su momento el gobernador del estado, Francisco Olvera Ruiz, reconoció la necesidad de que el esfuerzo de los deportistas se vea apoyado por estructuras bien organizadas y ordenadas de acuerdo al marco normativo, incluso giró instrucciones al respecto.
Por su parte Salvador Franco Cravioto, director general del Instituto Hidalguense del Deporte (Inhide), aseguró que los atletas del estadoi tendrán las asociaciones que merecen, aunque reconoció que el camino no es nada sencillo.
Además existe camino andado para encontrar soluciones, en el ciclismo los exponentes de la disciplina sólo esperan la convocatoria para participar en una elección, para la que sin duda existen las ligas y clubes necesarios para integrarla estatutariamente.
En el beisbol existe el trabajo constante por parte de los equipos mayores, no se diga de los pequeños y hay figuras representativas que pueden orientar a los peloteros para tener una dirigencia fortalecida y que en verdad represente sus necesidades.
Hay interés para organizar las asociaciones de squash y de frontón, en el baloncesto hay trabajos que caminan a pesar de la penosa situación en que desde hace años se encuentra la Federación Mexicana de la especialidad y sus adversarios.
En general las condiciones parecen dadas para que Hidalgo se ponga como muestra nacional de una nueva dinámica en la organización del deporte, porque definitivamente lo que sucede aquí se reproduce por todo el país, incluso en entidades con resultados altamente positivos en Olimpiada, Juegos Escolares, Juegos Populares y Campeonatos Nacionales.
