
La escuadra Tricolor no llega en un buen momento a la competencia, que además se anticipa más exigente que la propia eliminatoria, sin embargo bien podría recuperarse frente a rivales de mayor calibre, al menos esa esperanza guardan algunos aficionados.
El equipo mexicano participó en la Copa Confederaciones a partir de su segunda edición celebrada en Arabia en 1995, aquella ocasión se colocó en el tercer lugar de entre seis equipos participantes, el ganador fue Dinamarca y el segundo, Argentina.
En 1997, en la misma sede y ya con ocho equipos, la escuadra azteca no logró trascender, se guardó para dos años más tarde ser apenas el segundo país anfitrión en la cuarta edición de la competencia, que reúne a las mejores selecciones de cada región del planeta.
En México 1999 se dio el primer gran logro del futbol nacional, se ganó por primera vez una competencia oficial de FIFA y en un escenario inmejorable, el Estadio Azteca y la final contra Brasil, que llegó en calidad de campeón defensor y cayó en un duelo dramático.
El orden y la entrega fueron las características de aquel equipo dirigido entonces por Manuel Lapuente. Estos signos distintivos también se han asomado en la etapa de José Manuel “Chepo” de la Torre, aunque se ausentaron en lo que va del hexagonal eliminatorio.
Uno de los argumentos del técnico en los partidos mediocres y sin gol, ha sido que los rivales le juegan a tope a México como líder de la zona y que buscan encerrarse en su propio terreno, situación ésta última que seguramente no sucederá con los italianos, así que podrían explotar el potencial ofensivo que en lo individual ostentan sus ofensivos en sus respectivos clubes.
La balanza mexicana contra Italia es la inversa de cómo se presenta con sus rivales de Concacaf, así que se trata de un competidor mucho más exigente, que en 11 partidos oficiales ha ganado seis por una victoria del cuadro azteca y cuatro empates, mientras que en ocho amistosos la balanza es de 5 – 1 a favor de los europeos y dos igualadas.
Ante esta poco alentador panorama, las apuestas en redes sociales de los aficionados más optimistas apuntan a un triunfo mexicano por la mínima diferencia, un sector más amplio refiere el empate a uno como marcador más probable y algunos más presagian una goleada italiana sobre el conjunto nacional.
El duelo, que tendrá como escenario el histórico Estadio Maracaná, se llevará a cabo el domingo a partir de las 14 horas, tiempo del centro de México. La competencia se inaugura mañana a la misma hora entre las selecciones del actual bicampeón y anfitrión Brasil y Japón.
